LA CORRIENTE de la HISTORIA (y la contradicción de lo que somos)

Edit.  TRAFICANTES de SUEÑOS

Almudena Hernando

Se propone A. Hernando en este libro dos objetivos: 

  • Preguntarse, de una parte,  “las razones de la creciente violencia, misoginia y explotación”…
  • …  y exponer, de otra, la paradoja de estar reproduciendo y consolidando el actual sistema patriarcal, fundamento de esta sociedad capitalista neoliberal tan desigual e insolidaria, creyendo, paradójicamente estar dando pasos contra él.  “La contradicción de lo que somos”.

   Un objetivo: desgranar la paradoja en la que, en opinión de Almudena, está sumido el camino del feminismo histórico y también el del colectivo LGTBIQ+ – 

dentro de otro: el de aportar luz sobre la lógica histórica que define la sociedad actual – competitividad, desigualdad, aceleración, explotación…- y que damos por verdad incuestionable, y de la sociedad de  internet que asoma – la poshistoria la llama Almudena –  y que ya está generando cambios profundos en nuestra manera de concebirnos y de entender la relación con los demás.

 Su contraportada, que os reproduciré al final, resume y resalta excepcionalmente bien las dos tesis innovadorasque aporta y desarrolla Almudena. Echadle un vistazo.

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 Os quiero exponer, con un poco más de detalle, aquellas aportaciones del libro que me han parecido especialmente esclarecedoras.

 Pero vaya por delante que  – para un perfil como el mío, poco puesto en algunas de las ciencias sociales sobre las que se desarrolla el libro –  solamente el conocer y entender conceptualmente las fases históricas que Almudena denomina prehistoria, historia y poshistoria, las sociedades que se articulaban en ellas desde la oralidad y/o  la escritura, y especialmente entender el desarrollo de la individualización (reservado a los hombres!) desde la identidad relacional y la evolución de ambos hasta nuestros días, me ha supuesto ya una estructura de conocimiento que no tenía y que me permite (más allá de las tesis de este libro) entender mucho mejor el proceso de creación de la sociedad que ha llegado hasta nosotros, de la posición histórica de la mujer y el desequilibrio en el que se sostiene, y, en razón de todo ello, una visión más clara de las cosas que realmente podemos corregir. 

Las fases históricas: de la oralidad a la escritura y, ahora, internet

Nos cuenta desde las primeras páginas  cómo, en lo que llamamos “PREHISTORIA”, cuando aún no había llegado la escritura, los grupos orales  tenían un modo distinto de organizarse. La persona, que no tenía conciencia del propio pensamiento ni de la propia mente, se construye por identidad con su grupo. Individualmente no son casi nada. Lo son en tanto que pertenecen al grupo, en tanto que colaboran… Su “identidad relacional” es básica, esencial para poder sostenerse, protegerse, arroparse. 

Es con la llegada de la escritura (la incorporación paulatina de la escritura y los cambios que va provocando los explica muy bien Almudena) comienza la “HISTORIA”. Y con ella, el comienzo de la “especialización”, de la progresiva “individualización” de la persona (la identidad relacional va compartiendo su espacio con la individual), cómo se apropian los hombres de esos roles de especialización mientras, eso sí, la “identidad relacional” (imprescindibles en cualquier sociedad) quedara ejercida por las mujeres.

El libro analiza y describe pormenorizadamente el transcurso de la historia, de la sociedad que se fue articulando desde estas premisas (el hombre se individualiza y la mujer, desprovista de todo rol con poder, mantiene la identidad relacional): la división de funciones, la complejidad progresiva de una sociedad cada vez más especializada, el proceso de separación entre espacios públicos y espacios privados….

Y la contradicción de los que somos

Almudena Hernando, especialista en prehistoria y arqueóloga de la identidad, nos va desvelando con detalle  el tortuoso y contradictorio recorrido de la mujer en su paulatina incorporación a los roles reservados a los hombres.

    “… se ha ido comprobando que la incorporación de las mujeres a la condición de sujeto ha corrido paralela a un aumento del sufrimiento emocional y de la igualdad y la injusticia social, y cuando la generalización del uso de internet y la incorporación de nuevas categorías de persona a esa misma condición de sujeto se acompaña de una exacerbación de esa desigualdad y del sufrimiento emocional.”

   … el resultado sumió a las mujeres en una permanente contradicción: la condición de ser admitidas como sujetos de la historia era que no abandonaran por ello su condición de objeto y sostén para los hombres. Pero, sobre todo, que no cuestionaran el régimen de verdad que sostenía el orden político y que había definido la historia, a saber: que creyeran en la verdad de que eran los valores asociados a la individualidad los que garantizaban nuestra supervivencia y siguieran ocultando en el orden político la trascendencia de los asociados a la identidad relacional”

Los awá, los dats´in, los gumuz, y el “conocimiento procedimental”

En el recorrido por la construcción de la sociedad actual, los roles y desigualdades que nos cuenta Almudena, para mí ha sido clave entender lo que ella llama “conocimiento procedimental”  (asociado a la identidad relacional) y los mecanismos, por ende, de “comportamiento procedimental” que operan en la construcción de nuestra identidad. 

“… a través de ellos, quienes defendemos teóricamente la necesidad de visibilizar lo comunitario y relacional podemos estar ayudando a ocultarlo, quienes luchamos contra el orden patriarcal podemos estar perpetuándolo, quienes defienden la diversidad sexual pueden estar contribuyendo a reforzar las categorías fundantes del patriarcado…..”

  Y fundamenta buena parte de este estudio en trabajos de campo que ha realizado a lo largo de su vida (con los Awá del Amazonas entre 2005 y 2009; o con Dats´in y Gumuz, en Etiopía entre2015 y 2019, entre otros) con sociedades sin división de funciones (no, al menos, como las que están instauradas en nuestra sociedad) y con identidad relacional.  El espacio, su uso (para las mujeres, en especial), la dominación de género… a pesar de todo, los mecanismos de subordinación, las ornamentaciones, las escarificaciones y la ablación del clítoris…   construcciones sociales desarrolladas también en estos grupos humanos tan poco “contaminados” y que este libro explica de manera muy detallada.

   “El problema  es el modo en el que las mujeres hemos construido la identidad relacional a lo largo de la historia era un modo subordinado a la individualidad masculina…”

La sociedad de hoy y el tránsito de la Historia a la Poshistoria

  Asusta, la verdad, el análisis descarnado de la sociedad en la que estamos sumidos. En la que impera el neoliberalismo, convertido en la ideología natural del orden social mundial  y que supone la culminación de  “la subjetividad de hombres cada vez más desconectados emocionalmente del mundo, pues su lado individualizado, definido por la falta de empatía, se había impuesto definitivamente sobre su lado relacional, que necesitaban satisfacer a través de relaciones de dominación de género”

  Una situación en tránsito hacia un capitalismo de las plataformas o capitalismo de la vigilancia, (la Poshistoria) donde su materia prima es la propia experiencia humana (que cedemos diariamente vía datos en internet) y en la que va siendo cada vez más difícil gestionar y mantener relaciones personales y profesionales. 

  “…. pero el hecho es que el uso de las plataformas va transformando nuestra identidad en la dirección de una creciente individualización y atomización, que se observa claramente en el nivel de sus efectos sociales, y en el nivel de autoexigencia, hiperactividad, hiperproductividad, precariedad y consecuente ansiedad…” .  

 “E, inevitablemente, de desvalorización, opresión, explotación de las mujeres que, por sus condiciones de vida, siguen desarrollando básicamente identidad relacional”. 

  Desglosa Almudena  con detalle algunos de los cambios sociales y personales que estamos viviendo en este arranque de la Poshistoria. Desde la estrategias de las empresas cabecera de este capitalismo de las plataformas, hasta sus efectos en la construcción de la realidad y de la identidad personal. 

   En este escenario analiza, en mi opinión muy lúcidamente, los nudos en los que la lucha por la igualdad está y va a estar atrancada, la incorporación de las identidades trans, fluidas y no binarias, y el camino de reflexión y asunción que nos va tocar hacer inexorablemente. 

     “…. el grado de individualización que esta tecnología permite(plataformas) se fue conjugando con otros dos efectos de genealogías distintas: por un lado, los activismos LGTBIQ+, que hasta hace poco habían quedado siempre marginados en el territorio de lo prohibido y/o abyecto y, por otro, la ruptura del binarismo de género provocada por la individualización de las mujeres. El efecto conjunto de todos estos factores está dando paso a la nueva ontología de la Poshistoria.”

 Y se sumerge minuciosamente en el complejo territorio conceptual del sexo, el género, el binarismo “esencial”, y la masculinidad-feminidad que esconde las relaciones de poder, desigualdad… y la profunda contradicción de seguir sosteniéndolos. Muy esclarecedor.

Reflexiones finales y algunas claves de lo que podemos hacer 

   En un potente último capítulo, Almudena Hernando recoge y enlaza las reflexiones y las tesis que ha desarrollado en el libro  – la sociedad desigual e insolidaria que va conformándose  en esta poshistoria incipiente -;   y ahonda un poco más en el escenario al que se enfrenta en particular la mujer.

   Del camino largo y  complejo que el feminismo va a tener que seguir recorriendo,  del movimiento LGTBI+ y sus legítimas reivindicaciones….   pero alertándonos sobre la capacidad del actual orden patriarcal por aceptar/fagocitar estos movimientos mientras no pongamos en cuestión la “lógica profunda que lo sostiene, que no es otra que la lógica binaria de la complementariedad de género (para el sostenimiento de la cual resulta necesario mantener las categorías de masculinidad y feminidad)”.

    La contradicción de lo que somos, como línea de reflexión.

    Y sin miedo a meterse en jardines incómodos, nos presenta acciones, espacios, iniciativas públicas y privadas que se han intentado ya, y claves para esas que están por hacer.  Desde la asunción de las contradicciones y fricciones que ha ido desvelando en este estudio, y buscando el equilibrio entre “las dinámicas que permiten la construcción de los vínculos y las de la construcción del yo”, Almudena nos aporta puntos de partida:

      “El aprendizaje relacional es vivencial, experiencial, no racional, por lo que no puede aprender con la razón y poner en juego con la simple voluntad. Es necesario trasmitirlo a través de conocimiento procedimental, de relaciones construidas con ternura y empatía desde el nacimiento. Una crianza desarrollada en un contexto de apegos amorosos firmes y confiables dotan desde el comienzo a la persona de una estructura relacional sana que buscará (y seguramente) reproducir”

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Más allá  de los contenidos y las tesis desarrollados en el libro, para mí muy, muy esclarecedores, comentaros también que este estudio de A. Hernando  me ha aportado más cosas que quiero resaltar.

Una primera, que en el desarrollo de los temas, de las reflexiones y conclusiones, todo está atravesado por un raro (por inusual) equilibrio entre ciencia y emoción, entre los datos concluyentes y la reflexión que contempla otras ópticas, enfoques  y conocimientos (que la ciencia desdeña). Lo que escribe A. Hernando me parece, precisamente por todo ello, enormemente riguroso; que se atreva a exhibir y asumir las contradicciones, también a revisar y reconocer errores o argumentaciones ya superadas, que exponga distintos enfoques para, precisamente, ser conscientes de que debemos debatirlos y no enrocarnos… Todo invita a reconducir los puntos de fricción (enfoques sobre el feminismo, sobre el género, sobre los roles…) y considerar el debate. Ejemplar.

El segundo, que en el escenario de la “lucha feminista” y por la igualdad (es que a los hombres nos cuesta entender estas cosas de Perogrullo) lo que se dilucida es el nudo esencial de la sociedad que tenemos y que queremos construir. Esto no es, evidentemente, una lucha de las mujeres, de la superación de “su” rol social etc… Es la lucha por una sociedad mejor, la única posible que palie tanto sufrimiento de mujeres y hombres y de la que, sorprendentemente, una buena parte de la sociedad nos mantenemos alejados.

Y que, finalmente, en este camino por enderezar esta sociedad desigual y durísima para los menos favorecidos, el libro de Almudena me abre a un enfoque nuevo sobre las maneras y las estrategias para lograrlo. Hacia esta sociedad mejor, que no caiga definitivamente en la “verdades” consolidadas (individualidad, lógica patriarcal etc…), podremos encaminarnos precisamente desde el estudio y el conocimiento de cómo y porqué se ha articulado así la sociedad actual. No nos hace falta un enfoque ideológico o político, ni “progresista”, ni religioso, ni siquiera moral. Debemos entender los procesos, asumir la historia, profundizar en los nudos (las contradicciones) y “desaprendiendo” progresivamente de tanto ladrillo ideológico o cultural, ponernos a probar nuevas maneras de relacionarnos.